Plataformas LMS vs plataformas LXP

El mundo de la formación on-line siempre ha estado acompañado por unas siglas: LMS. Seguramente, los que nos dedicamos a este sector estemos cansados de leerlas o escucharlas. Sin embargo, ¿sabemos realmente lo que significan? ¿hacia donde evolucionan los LMS? Vamos a poner un poco de luz en el asunto.

Siglas por todas partes

El mundo del software (de cualquier ámbito) y las siglas son dos caras de una misma moneda. CRM, ERP, LMS, CMS… y podría continuar el resto del post. Son decenas de siglas que se utilizan generalmente para ocultar nombre rimbombantes y difíciles de recordar como: customer relationship management (CRM) o enterprise resource planning (ERP).

Volviendo a nuestro ámbito, nos interesan las siglas LMS y su evolución hacia sistemas LXP.

LMS son las siglas de Learning Management System o lo que es lo mismo, sistemas de gestión del aprendizaje. Son las siglas con las que comúnmente identificamos a las plataformas que dan soporte a los procesos de formación on-line. Existen decenas si no cientos de estas plataformas, donde tenemos algunos viejos conocidos como Moodle y otro más actuales como nuestro Alumne LMS. También es posible que os encontréis con una variación de las siglas, LCMS, que no significa exactamente lo mismo. En este caso, se trata de un sistema de gestión de contenido de aprendizaje (learning content management system). Su función principal no es gestionar los procesos de aprendizaje si no ofrecer un sistema de gestión y distribución de contenidos formativos. Algo así como un repositorio.

Sin embargo, los LMS siguen evolucionando. Con ello, han empezado a aparecer nuevas siglas como son los LXP.

De la gestión a la experiencia

Los LMS llevan con nosotros mucho tiempo. Décadas. Son tecnología de finales de los 90 o principios de los 2000, donde lo que se buscaba era ofrecer una base tecnológica sobre la que desplegar y gestionar la formación que se impartía on-line.

Los LMS han evolucionado con el paso de los años, pero siguen estando muy centrados en la gestión de la formación sobre la experiencia del usuario. Habitualmente, los LMS nos permiten obtener informes, saber qué usuarios han realizado cierta formación, organizar el calendario de los cursos que impartimos on-line, etc.

La oferta de este tipo de plataformas en el mercado es enorme. Existen cientos de plataformas LMS, todas con unas funcionalidades relativamente parecidas y muy orientadas a la gestión. Sin embargo, con la aparición de las redes sociales y de los nuevos hábitos que han inculcado en la sociedad; las plataformas basadas en la gestión se han ido quedando poco a poco obsoletas.

La culpa de esta sensación de «viejo» la tienen plataformas como Netflix o Youtube. Estas plataformas ofrecen una gran libertad al usuario, con la posibilidad de consumir el contenido en poco tiempo, desde cualquier lugar, desde cualquier dispositivo y de forma hiper-personalizada.

Y en esencia esto es lo que hacen las plataformas LXP. Suponen una evolución de las plataformas LMS, abandonando el paradigma de la gestión y centrando el foco sobre la experiencia de usuario. Si con un LMS buscamos hacer uniforme una experiencia para facilitar la gestión, con un LXP buscamos hacer la experiencia totalmente personalizada para cada alumno gracias a la IA. Si en un LMS buscamos poder centralizar un proceso de matriculación para garantizar que todos los alumnos avanzan a la vez con un programa formativo, con un LXP buscamos que sea el alumno el que tenga la libertad de escoger que aprender en cada momento.

Es la evolución natural de las plataformas de aprendizaje, pasando de un enfoque centrado en la gestión de la formación on-line a un enfoque centrado en la experiencia del usuario.

Algunos consejos

En este punto seguramente tengas algunas dudas. La más importante es: ¿Tengo que evolucionar mi plataforma hacia un LXP? La respuesta corta es que sí, pero no tienes que volverte loco/a. Te explico por qué:

Lo más importante en este momento es pensar que las plataformas de formación on-line convencionales están desactualizadas y hay que ir pensando en cambiarlas. Sin prisa, pero tampoco durmiéndonos en los laureles. Hay que virar hacia plataformas nacidas en la nube, con un enfoque actual y efectivo.

Otro factor clave es que lo realmente importante no es la plataforma si no la experiencia del usuario. Aquí tenemos un punto que es clave, ya que lo que tenemos que buscar no es implantar la última tecnología cargada de big data, IA, block chain y mil palabrejas más. Lo que tenemos que crear es una experiencia de usuario potente y ver donde estas tecnologías pueden encajar. Por ejemplo: si queremos potenciar el learnability de nuestro equipo podemos ir a experiencias como la que proponemos en Learnifit.com, donde ofrecemos una plataforma que te lanza «misiones» de aprendizaje para motivarte a que cojas el hábito de aprender por tu cuenta. La tecnología en la que se basa es la Inteligencia Artificial, pero lo que le importa al usuario es la motivación que recibe por las misiones personalizadas que le genera la plataforma.

El último gran consejo que podemos daros si queréis virar hacia estas nuevas plataformas es pensar que competís con los grandes del entretenimiento por la atención de vuestros alumnos. Es es un factor clave como veremos en próximos post y una plataforma LXP pueda ayudarnos a crear experiencias de aprendizaje enriquecidas (por ejemplo aprendizaje basado en retos) que transforman aprender en un juego o en una competición.

Espero haberos ayudado a entender mejor la diferencia entre LMS y LXP, pero sobre todo, espero haber despertado en ti el interés por ir más allá de la tecnología a la hora de crear experiencias de aprendizaje on-line alucinantes.